Me ha salido el título, así, de repente, o mejor dicho, tras escuchar varias veces la charla con Lidon Soriano mientras editaba.
Si, amigas rebeldes, manos a la obra con nuestro suelo pélvico. Esto significa que hay que tocar, meter los dedos, masajear. Romper con los tabúes y las creencias que nos hablan de aguante con lo que hay ahí abajo, de que a partir de los 50 toca mearse encima, o que nuestro goce durante las relaciones sexuales se va a convertir en dolor.
Hay que hablar con palabras prohibidas en la conversación pública: nuestro suelo pélvico NO ESTÁ BIEN. Una de cada tres mujeres va a tener problemas de incontinencia, prolapsos, vaginismo...
Nombrar empieza a sanar. Tus manos también. Y una buena fisio especializada en suelo pélvico que te ayude será genial.
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